jueves, 25 de febrero de 2010

Salvar al soldado Ulises

Sigo el debate sobre la crisis financiera de Grecia, España y demás que pone en entredicho la políticas económicas de los países del euro, ahora atados para bien o para mal por la moneda común. Leyendo mucho he sacado un par de conclusiones entre tanta confusión.

Grecia. En primer lugar se debate si ayudar o no a Grecia y segundo cómo hacerlo. Con ello surge otra vez el debate de mayor calado sobre las ventajas del euro, cuestión que parecía bien enterrada, pero ya se sabe, los anglosajones euro-escépticos no se dan por rendidos, aún más si pueden ganar dinero fácil en estas lides. En Le Monde, Claire Gantoise y Marion Van Renterghem muestran las idas y venidas de tantas medias verdades, de tanta hipocresía. Grecia entró en el euro porque maquilló sus cuentas públicas. O simplemente engaño a quiénes tenían que engañar, aunque me temo que realmente engañaron a los que querían ser engañados. Goldman Sachs esa maquina de hacer dinero que ha colonizado la administración Obama ayudó también a maquillar las cuentas griegas mediante derivados, tratando la deuda como si fueran hipotecas basuras. Por su parte la Comisión que es el guardián de los tratados no tuvo el coraje de poner las cosas en su sitio y comprobar tanta contabilidad creativa, mientras Francia y Alemania se cargaban el Pacto de Estabilidad sin ningún rubor. Ahora resulta que el antiguo dirigente del Banco Central Europeo y "sabio" alemán de la economía, Otmar Issing pide que no se ayude a Grecia porque, si así fuera, su banco (que no es otro que Goldman Sachs) correría el riesgo de perder mucho dinero en el lance. Pero tiene un problema. Los bancos alemana y franceses son los más expuestos a la bancarrota griega. Han estado obteniendo crédito del Banco Central Europeo a tipo bajo y comprando deuda griega a uno más alto, sin riesgo pensaban. En fin, si Grecia cae en bancarrota estos bancos van a ser a sufrir lo suyo, y sus clientes con ello. Esto es lo que ha convencido a Merkel y Cía. en definitiva, de que hay que salvar al soldado Ulises.


España, que no es Grecia, también necesita espabilar. Nuestros enviados por las capitales financieras han tranquilizados por el momento los mercados. Pero ha sido sólo una tregua mientras se decide la suerte de Grecia. España tiene menos deuda que Francia o el Reino Unido, pero es una presa más fácil y su política económica es todavía poco convincente. "Z" cree además que hay que seguir dándole a la máquina de hacer deuda para generar demanda y relanzar la economía, como sostiene el Nóbel Joseph Stiglitz. Otros en cambio, como el Nóbel Paul Krugman, consideran que la política de "Z" no es la correcta, que somos el epicentro de la crisis y que corremos riesgo de deflación. Ya se sabe, los economistas identifican el problema pero nunca se ponen de acuerdo sobre la solución.


Para mí el problema no es la deuda si no el gasto, que no ha sido inversión de futuro. La reforma de las pensiones es una cortina de humo para prepararnos a lo que va a venir después. Qué será peor porque el gasto social para hacer frente al paro opera, cómo la ayuda al desarrollo, no resuelve ni ayuda a resolver la situación, es un parche. El Estado de bienestar es caro. Y España sigue y seguirá sin generar suficiente empleo, ahora incluso ni esos contratos basura del boom inmobiliario.


En definitiva los banqueros son el mejor ejemplo de la premisa fundacional de la teoría económica, de que el ser humano se rige por el interés propio para maximizar sus beneficios. "Z" no. Él, como yo, es más altruista o solidario que los banqueros porque nosotros, hay que aclarar, gastamos el dinero de los demás. ¿Cómo? pues también salvando al soldado Ulises.

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